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Innovación y propuesta para la acción solidaria

 





Las Hijas de la Caridad en el siglo XXI
   

 

Con la creación del Centro Abierto Infantil Marillac en la comuna de Iquique, se puede plantear –desde Fundación Regazo– que las formas de acción solidaria están en procesos de cambio. Acciones que en una primera lectura, apuestan por dejar de lado el paternalismo o la subsidiaridad, pero que en el fondo quieren replantear el modo en los cuales la sociedad civil se compromete con las nuevas y crecientes pobrezas.

 

Bajo esta lógica es que podemos comprender que la Compañía de las Hijas de la Caridad en América Latina, ya en pleno siglo XXI, entró en la necesidad de reestructurar sus labores caritativas, motivadas ahora por un impulso misionero que en su base plantea un acercamiento a las problemáticas sociales, humanas y cotidianas. Esta mirada establece un marco de estrategias modernas y dinámicas que no solamente interpreten a las personas, sino también, realizar cambios internos en ella y su entorno.

 

Iquique, horizonte de la nueva solidaridad

 

Persiguiendo estos objetivos, se inaugura el pasado 2 de marzo en Iquique –norte del país– el Centro Abierto. Allí se atiende a parte del creciente 10% de las nuevas pobrezas de la región latinoamericana, el cual es llamado técnicamente: flujo migratorio regional. Aquí son canalizadas las inquietudes de familias migrantes de Colombia, Bolivia y Perú; sin embargo, la misión particular es el cuidado de sus hijos e hijas, mientras ellos regularizan sus papeles migratorios, están en busca de empleo o iniciando algún negocio.

Esta forma de hacer solidaridad de manera concreta y en atención a la realidad, no deja de ser importante, puesto que la migración de la población latinoamericana ya no sólo se encuentra concentrada hacia países desarrollados –Estados Unidos, Canadá o Europa–, también, desde décadas, “una parte de los flujos migratorios se reorientaron hacia destinos internos de la región” (Cepal, 2015), tal vez en busca de mayores alternativas laborales, de derechos civiles, de paz social, etc.

Anticipándose a este escenario, las Hijas de la Caridad se hicieron hace años estas preguntas: ¿Estamos preparados en Chile ante estas modificaciones en la migración regional? ¿Qué estamos haciendo al respecto como sociedad inclusiva? ¿Esperaremos que tan sólo el Estado resuelva el tema?

La respuesta fue una: en definitiva no es necesariamente el Estado el que debe resolver en materia de auxilio, sino también la sociedad civil en su conjunto, ya que presenta esta nueva forma de pobreza –los migrantes– aspectos socio-económicos y culturales que deben expresarse en soluciones reales más que en propuestas o políticas de inclusión. Debemos ser afectivos en respeto de derechos y al mismo tiempo efectivos en términos de obra solidaria.

Hoy, el llamado es a consolidar la innovación en solidaridad. Las nuevas pobrezas de América Latina presentes en Iquique, por lo menos en el presente y futuro, están a resguardo para su crecimiento familiar y personal. No obstante: ¿Cuáles son nuestras nuevas pobrezas chilenas? ¿Qué es ser pobre en el Chile actual desde el punto de vista de la infancia, de los adolescentes y jóvenes?   

 





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