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Una pincelada a nuestra historia

 





   

Todo comenzó en el zanjón

En 1953  el  zanjón  de  La  Aguada  marcaba  el  límite  sur  de Santiago.  Llegar  allí  era  internarse  en  plenas  poblaciones callampas. En el barrio adyacente al maloliente canal, había un barrio arenero en donde los niños vagaban. En la Población San Joaquín, la Escuela Pío XII con sus salas de madera de cajas de embalaje recibió a la Hermana María de la Vega.

Una tarde, Hna. María de la Vega vio como una pareja de borrachos daba vino en una mamadera a su guagua. Molesta, les quitó el bebe y se marchó, no sin antes increparlos y advertirles que no intentaran recuperarlo hasta que estuvieran sobrios. Los padres denunciaron el hecho como secuestro a Carabineros y se llegó a un juicio que ganó la Hermana.

La Asistente Social de la escuela y futura presidenta de lo que sería la Fundación Regazo, María de la Luz Álvarez, consiguió que el menor fuera cuidado por una familia que recibía aportes del Estado para tal efecto. Luego, se hizo cargo la Casa Nacional del Nino.

En otra ocasión, cerca de los basurales, otra pareja estaba tan ebria que no se percataba de que su bebe estaba a punto de ahogarse con el humo de los desperdicios que se quemaban en el lugar. La hermana María consuma entonces lo que sería el segundo de sus tres raptos. En las tres ocasiones se llegó ante el juez y en todas ganó.

En un domingo de invierno, un grupo de personas lleva otra guagua a la escuela. Una madre la había tirado al paso de una micro, pero  alguien  alcanzó  a  salvarla.  En  la  escuela  la alimentaron y cuidaron.

Casos como este comenzaron a ser frecuentes y la escuela no daba abasto. Esto, sumado a actividades que se empezaron a desarrollarse en Pio XII, constituy6 el espontaneo fermento de la Fundación Regazo.

¿Qué hacer con tantos niños que sufren? Fue una pregunta cuya respuesta la Hermana Maria encontró en su México natal. En un viaje que realizó al país de los mariachis y el tequila, conoció la obra "El Mexicanito", concebido para dar algo casi idéntico a un hogar a los pequeños que carecen de él.

 

Una medida que fructificó

Sor Maria del Carmen de la Vega Hija de la Caridad e hija de Ia Iglesia y fiel al carisma vicentino supo trabajar intensamente con los laicos,  es eso lo que llevó a Regazo a constituirse como fundación y formar un directorio de Hijas de la Caridad y laicos.

La Providencia le puso en su camino a personas que entregaron ideas y recursos: Harry Gibbons, el industrial Pedro Jacomet, Mauricio Sanz, la familia de María de la Luz Alvarez y el padre Ricardo (superior de los monjes Trapenses) el 28 de enero de 1964 se vivió la satisfacción de los primeros frutos. Ese día, la Corporación de la Vivienda (Corvi) hizo entrega de una vivienda en la población San Joaquín que paso a constituir el primer hogar de Regazo.

El 31  de  agosto  del  año  siguiente,  en  la  ceremonia  de inauguración de la Fundación Regazo, la Hermana Visitadora sor Margarita Maria Fernandez del Rio   sembró secretamente en varios lugares del terreno la Medalla Milagrosa, pidiéndole a la Santísima Virgen la expansi6n de dicha obra.

Ocho niñas comenzaron a vivir al cuidado de las Hermanas Regina Aragón, Vicenta Mancilla y Cecilia Ortiz. El nombre de la Fundación surgió en un consejo de profesores de la escuela Pio XII, en la cual la Hermana María pidió sugerencias. "Regazo" fue el que se eligió porque representa el calor y amor de la madre que les falto.

Posteriormente se desocupó justo la casa que estaba detrás de aquella, cuyo jardín la Hermana Visitadora había sembrado Medallas Milagrosas. Derribaron la pandereta y ambas casas quedaron unidas. Luego, la Providencia hizo un tercer aporte: otra casa que estaba en la esquina de las dos primeras también pasó a pertenecer a Regazo.

Como las hermanas se hacían pocas para ser mamas de tantas niñas, se recurrió a las "tías". Las primeras llegaron desde Los Ángeles, egresadas de un hogar fundado también por una Hija de la Caridad llamada Sor Vicenta.

Pero el número de niñas aumentaba, las casas se hacían chicas y las donaciones de particulares eran inestables. Por medio de un arquitecto de la Corvi, la Hna. María y sus amigos comenzaron a realizar las gestiones para conseguir casas nuevas.

Precisamente, la  entidad  estatal  estaba  por  terminar  una población en La Cisterna. La Hermana la fue a visitar y recorrió, satisfecha, la manzana de Covarrubias con Uno Sur. Las primeras cuotas de las 16 casas fueron canceladas por los entusiastas colaboradores de Sor Maria del Carmen de la Vega.

El once de octubre de 1966 las Hijas de la Caridad se trasladan a la Villa Toesca, junto a 50 niñas y las tías. Las dieciséis casas se parearon de tal forma que quedaron convertidas en ocho casas. Fueron alhajadas gracias a numerosas donaciones y decoradas por las mismas niñas El 18 de enero de 1967, se solicitó subvención estatal para la obra, pero para ello era necesario contar con personalidad jurídica. Esta llegó el 23 de marzo de 1967.

En ese tiempo nació también el Servicio Nacional de Menores y Regazo pasó a convertirse en un activo colaborador del Estado en la protección de niñas que han vivido situaciones conflictivas.

Desde 1966 el porcentaje de las niñas con problemas mentales es bastante alto y esto impedía a las menores llevar una vida normal en el hogar. Era necesario otorgarles una atención diferente, mayor vigilancia y dedicación por parte de los profesionales de Regazo, a los que se agregan especialistas médicos y sicólogos del Centro de Investigaciones de Salud Mental de la Universidad de Chile.

El 02 de marzo de 1967 se envió al Consejo Nacional de Menores un plan con el procedimiento de ingreso, observación de la menor y traslado al hogar que más convenga según sus condiciones y facilidad de adaptación. Se contrató al personal necesario: asistente social, psicólogo, profesores técnicos y de educación básica. Funcionarios administrativo, tías y auxiliares. Se pretende conformar un equipo motivado para dedicar sus energías en la rehabilitación de las niñas cuyo pasado, las más de las veces, es traumático.

El 17 de julio de 1967 el Consejo Nacional de Menores reconoció a Fundación Regazo como colaboradora y aumentó su subvención.

Nuevamente gracias al Consejo Nacional de Menores se abrió un nuevo hogar el 29 de diciembre de 1969 en la calle Chacarilla 4111, de la comuna de Macul "La casa jardín Regazo". Este nació con capacidad para atender a 60 menores y así se pudo definir mejor los objetivos de cada sede de la Fundación en ambas comunas (Macul y La Cisterna).





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